La Despedida



Cuando lo recuerdo
no veo sus ojos ,ni escucho su voz 
Solo inclino mi cabeza 
y me miro las manos. 
 
Las veo cubiertas de sangre 
volviendo al dia que finalmente nos despedimos.
El momento en que entendí 
que solo era una mimesis de los vínculos verdaderos. 
 
Hizo falta sangrar 
para comprender que todos tienen corazón 
pero solo unos pocos
lo tienen.
 
 
Ciudad de Buenos Aires / Azul, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 2016.